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El trapo mágico que nos llevó hasta Puebla: El poder del comercio digital en era de COVID

Actualizado: 19 de oct de 2020

por Andrea Rangel García


18 de mayo de 2020

Gracias a un trapito como el de los típicos “viene viene” que te ayudan a sacar el carro del estacionamiento, fue que Michelle se fue anca la madre con sus productos. Pásale güerit@, y póngase cómod@ pa’ contarle cómo es que todo esto pasó. 

Que si con los añitos ya se te notan las patas de gallo, o que si el café te provoca insomnio y andas con unas ojeras más oscuras que un hoyo negro, o bien por más cremas que compres siempre te dejan la cara grasosa…. Estos eran algunos de los comentarios que Michelle escuchaba toooodo el tiempo de sus comadres y, como buena mujer de negocios, decidió crear menjurjes que después las llamó pócimas, para que las comadres dejaran de poner gorro y se vieran más guapas de lo que ya estaban. 

Y así empezó la historia de “las pócimas de Michelle”.


Al principio, los clientes de Michelle tenían nombre y apellido… que si la vecina Lulú, su mejor amiga, Roxana y la que nunca puede faltar, la prima de una amiga, Claudia. El alcance de Michelle eran, pues, sus comadres y las comadres de su mamá, las pócimas le daban nomas pa’ darse uno que otro gustito, pero nunca para imaginar una mejor vida o bien para pensar en vivir de ello.

Luego llegó la contingencia y las ventas bajaron. Las comadres pasaron de comprar uno que otro producto para apoyar el sueño de Michelle, a un “ahí pa’ la otra” o “en la siguiente vuelta, mija, que orita no traigo feria”. La crisis se volvió realidad, las ventas ya no alcanzaban ni pa’ los gustitos, y las pócimas se quedaron guardadas en la alacena de Michelle.

La magia de las pócimas de Michelle necesitaba ser conocida por más personas, así que se subió al barco del comercio digital en DelaBanqueta.com. Como toda persona que quiere entrarle al jale, nos mandó las fotos de sus productos y nos contó lo que hacía. Tenía una idea de negocio clara, nomas le faltaban los clientes y un trapito. Sí, leyó bien, un trapito. 

Cuando Michelle arrancó en DelaBanqueta.com, ya tenía un producto bien hecho, pero las fotos no te volvían loco por poner los tres dígitos de tu tarjeta para pedirlos de inmediato. Ahí fue donde el trapito comenzó su magia. Primero limpiamos la cámara del celular pa’ tomar nuevas fotos… y BOOM, llegó la primera venta…. no tuvimos que hacer mucho más… solo esperar y llegó la segunda y la tercera venta.

  Le avisamos a Michelle, “Tienes que preparar los siguientes productos para enviarlos”, el primer comentario: “¿es broma?”, la respuesta: “¡no!, no es broma… tienes varios pedidos!”. Después le dijimos, “hay que entregarlo en una paquetería", a lo que contestó todavía confundidad: “¿Cómo”, pero si yo nomás entrego aquí en Santa (Santa Catarina, Nuevo León, dentro de la ciudad de Monterrey)”. Ahí fue cuando le dimos la noticia: “Michelle, este paquete va para Puebla". Llegó un nuevo golpe de realidad, este mejor que el de la crisis del coronavirus: “¿A Puebla? ¡pero si allá yo no conozco a nadie!”.


Michelle había dejado de ser local y se volvió nacional, así nomás, con un click, una tarjeta, un buen producto y por supuesto… un trapito.

Migrar al comercio digital hizo que Michelle ya no pueda ponerle nombre a sus clientes. Hoy en día,  el trapito no sólo nos llevó a Puebla, las pócimas han llegado a 7 estados más y siguen buscando un nuevo estado que conocer. En la crisis, Michelle creció y gracias a tu compra, su sueño ya es una realidad.

En la crisis lo más fácil es pensar que cada uno se va a salvar solito, que estamos solos y que a nadie más le importa lo que nos pase, pero los chingones que han comprado y compartido lo que los emprendedores DelaBanqueta.com hacen, nos ayudaron a recordarles que en verdad… no están solos.  Gracias por comprar local. #ConsumeLocal #COVID19 #DeLaBanqueta #TodosSomosGueritos


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